viernes 26 de junio de 2009

La creación

El MITO HOPI DE LA CREACIÓN

Al comienzo del tiempo, una chispa de conciencia se encendió en el espacio infinito. Esta chispa era el espíritu del sol, llamado Tawa. Y Tawa creó el primer mundo: una enorme caverna poblada únicamente por insectos. Tawa observó durante unos instantes cómo se movían y sacudiendo la cabeza pensó que aquella población hormigueante era más bien estúpida. Entonces les envió a la Abuela Araña que dijo a los insectos:

-Tawa, el espíritu del sol que os ha creado, está descontento de vosotros porque no comprendéis en absoluto el sentido de la vida. Así que me ha ordenado que os conduzca al segundo mundo, que está por encima del techo de vuestra caverna.

Los insectos se pusieron a trepar hacia el segundo mundo. La ascensión era larga, tan larga y tan penosa que, antes de llegar al segundo mundo, muchos de ellos se habían transformado en animales poderosos. Tawa los contempló y dijo:

-Estos nuevos vivientes son tan estúpidos como los del primer mundo. Tampoco parecen capaces de comprender el sentido de la vida.

Entonces pidió a la Abuela Araña que los condujera al tercer mundo. En el transcurso de este nuevo viaje algunos animales se transformaron en hombres. La Abuela Araña enseñó a los hombre la alfarería y el arte del tejido. Los instruyó convenientemente y en la cabeza de hombres y mujeres comenzó a despuntar un deste llo, una vaga idea del sentido de la vida. Pero los brujos malvados, que sólo se sentían a gusto en las tinieblas, extinguieron aquel destello de luz y cegaron a los humanos. Los niños lloraban, los hombres peleaban y se lastimaban: habían olvidado el sentido de la vida. Entonces la Abuela Araña volvió a ellos y les dijo:

-Tawa, el espíritu del sol, está muy descontento de vosotros. Habéis desperdiciado la luz que había brotado en vuestras cabezas. Por consiguiente, deberéis ascender al cuarto mundo. Pero esta vez, tendréis que encontrar por vosotros mismos el camino.

Los hombres, perplejos, se preguntaban cómo podrían subir al cuarto mundo. Durante largo tiempo permanecieron en silencio. Al fin, un anciano tomó la palabra:

-Creo haber oído ruido de pasos en el cielo.

-Es cierto -asintieron los demás-. También nosotros hemos oído el caminar de alguien allá arriba.

Así pues, enviaron al «pájaro gato» a explorar el cuarto mundo que parecía habitado. EI pájaro gato se coló por un agujero del cielo y pasó al cuarto mundo, donde descubrió un país semejante al desierto de Arizona. Sobrevoló el país y divisó a lo lejos una cabaña de piedra. Al aproximarse, vio delante de la cabaña a un hombre que parecía dormir, sentado contra la pared. El pájaro gato se posó junto a él y el hombre despertó. Su rostro era extraño, pavoroso; completamente rojo, cubierto de cicatrices, quemaduras y costras de sangre, con unos trazos negros pintados sobre los pómulos y sobre la nariz. Sus ojos estaban tan hundidos en las órbitas que eran casi invisibles, a pesar de lo cual el pájaro gato vio brillar en ellos un resplandor aterrador. Reconoció a aquel personaje: era la Muerte. La Muerte miró detenidamente al pájaro gato y le dijo gesticulando:

-¿No tienes miedo de mí?

-No-respondió el pájaro-. Vengo de parte de los hombres que habitan el mundo que está debajo de éste. Quieren compartir contigo este país. ¿Es eso posible?

La Muerte reflexionó unos momentos.

-Si los hombres quieren venir -dijo finalmente con aire sombrío-, que vengan.

El pájaro gato volvió a bajar al tercer mundo y contó a los hombres lo que había visto.

-La Muerte acepta compartir con vosotros su país-les comunicó.

-¡Gracias le sean dadas! -respondieron los hombres-. ¿Pero cómo podremos subir hasta allá arriba? Pidieron consejo a la Abuela Araña y ésta les dijo:

-Plantad un bambú en el centro de vuestro poblado y cantad para ayudarle a crecer.

Así hicieron los hombres y el bambú creció. Cada vez que los cantores tomaban aliento entre dos estrofas, se formaba un nudo en el tallo del bambú. Cantaban sin cesar y la abuela araña danzaba y danzaba para ayudar a que el bambú creciera bien derecho. Del alba hasta el crepúsculo cantaron sin tregua hasta que, por fin, la Abuela Araña exclamó:

-¡Mirad! ¡La punta del bambú ha pasado por el agujero del cielo!

Entonces los hombres empezaron a trepar por el bambú, alegres como niños. Nada llevaban consigo, estaban desnudos, tan desprovistos como el primer día de su vida.

-¡Sed prudentes! -les gritó la abuela-. ¡Sed prudentes!

Pero ya no le oían, estaban demasiado arriba. Alcanzaron el cuarto mundo y en él construyeron poblados, plantaron maíz, calabazas y melones, hicieron jardines y huertos. Y esta vez, para no olvidar el sentido de la vida, inventaron las leyendas.

sábado 20 de junio de 2009

Día del refugiado. Mujeres seguras



Carta al ministro M. Á. Moratinos

Estimado señor Ministro:

En el este de Chad hay más de 180.000 personas viviendo en campos de desplazados desde hace más de dos años. La población sufre las consecuencias de una inseguridad permanente debido a los conflictos inter-comunitarios, la proliferación de armas y la escasa o nula presencia del Estado. La región se ha convertido en una tierra de nadie donde la ley del más fuerte se impone y la inseguridad impide a los miles de desplazados en los campos volver a sus zonas de origen.

Por otro lado, la existencia de grupos rebeldes en el vecino Darfur, constituye una constante amenaza y fuente de inestabilidad en la región, al pretender tomar el gobierno con las armas. Esta amenaza es utilizada por el Gobierno chadiano para justificar el aumento del gasto militar y la militarización del país.

Esta situación afecta de manera particular a las mujeres que viven en el este de Chad. Además de estar desprotegidas y sufrir la impunidad que reina en la región, son frecuentemente el objeto de ataques por parte de los grupos e individuos armados que deambulan por la zona. El miedo a estos ataques impone a las mujeres en el este de Chad un régimen de vida muy limitado, que apenas les permite salir de los campos de desplazados, cultivar los campos, buscar leña o ir a los mercados.

La Unión Europea ha contribuido con la misión de la EUFOR a crear una mayor seguridad para la población civil. Durante su despliegue en el este de Chad no ha habido grandes ataques a la población civil. Sin embargo, la criminalidad, la violación y violencia sexual contra las mujeres y la resolución violenta de conflictos siguen siendo prácticas habituales en la zona, sin que EUFOR pueda hacer nada para evitarlo.

Con vistas a resolver la situación de desprotección de los civiles en el este de Chad, especialmente de las mujeres, le pedimos:

  • Que el Gobierno español contribuya con recursos humanos, materiales o financieros a la misión de paz de Naciones Unidas en el Este del Chad (MINURCAT II), implicándose de forma activa especialmente en aquellos componentes de la misión que supongan una mayor protección para la mujer.
  • Que el Gobierno español impulse en el seno de la Unión Europea una mayor implicación de ésta en el proceso de paz y democratización del país, favoreciendo la inclusión en ese proceso de todos los actores involucrados en el conflicto, incluyendo la sociedad civil y la oposición armada.

El Gobierno español, como miembro de las Naciones Unidas y la Unión Europea, puede y debe hacer más para convertir el este de Chad en un lugar más seguro para miles de hombres y mujeres, donde no reine la impunidad y se respeten los derechos humanos. El bienestar de muchas personas está en juego.

MUCHAS MUJERES EN ESTE MUNDO ESTÁN SEGURAS.

SEGURAS QUE SI SALEN DEL CAMPO DE REFUGIADOS SERÁN AGREDIDAS, VIOLADAS O ASESINADAS.

SEGURAS DE QUE QUIÉN DEBERÍAN PROTEGERLAS NO CUMPLE CON SU OBLIGACIÓN.

"EL HAMBRE NO AVISA NUNCA Y VIVE CAMBIANDO DE DUEÑO". Esta frase de Gabriel Trompetas ha conseguido atraparme. Su nombre suena chistoso, pero estoy convencida de que es un hombre poderoso con una misión en esta vida todavía más poderosa: despertar conciencias.

miércoles 17 de junio de 2009

Novela 17

El día que cumplió los ochenta y cinco años, Josefa estuvo acompañada de sus hijas, hijos varones, yernos, nueras, nietos, de su sobrino preferido que había venido especialmente de Barcelona para la ocasión y, como no, de Francisco y los demás residentes y auxiliares de la residencia. En el camino habían quedado su marido y un hijo con discapacidad intelectual que apenas vivió treinta años. Recordales le traía una profunda tristeza, pero el resto de su amplia unidad familiar y amistosa le compensaban de alguna manera por aquel inmerecido castigo. Su nieto más pequeño, con tan sólo cinco años, entró en su habitación atropelladamente y sin saludarla previamente, le preguntó: "Abuela, ¿dónde está la tarta?". Josefa pensó que ese pequeño era el miembro más sincero de toda la familia y le dedicó la mejor de sus sonrisas.

Todos le trajeron regalos que Josefa desenvolvía rápidamente, sin miedo a romper los bonitos envoltorios. En otro tiempo, le gustaba conservar cado uno de los papeles de regalo que recibía, pero ahora la artrosis se había llevado para siempre la delicadeza y flexibilidad de sus manos. Cuando el regalo se mostraba plenanmente antes sus ojos exclamaba: "Oh, qué bonito, por favor colócalo encima de mi cama". Josefa nunca había sido una persona materialista y le hacían inmesamente más feliz los pequeños gestos cotidianos. Ver a toda su gente, a todas las personas que quería haciendo algo a la vez como era cantándole "Cumpleños Feliz" era su mejor regalo.

Pero este año parecían haberse puesto de acuerdo para regalarle plantas de interior. Una cinta, dos potos y un curioso centro de mesa formado por tallos de bambú le acompañarían cuando todos los invitados se hubiesen ido.

Francisco le había regalado un perfume y un libro de pasatiempos titulado "Mente activa a cualquier edad". A Josefa le encantaba hacer sopas de letras o resolver crucigramas en los largos ratos muertos que se producían en su vida desde que ingresó en la residencia. Mientras esperaba a que sirvieran la cena, sacaba de su bolso un bolígrafo, sus gafas y la hoja del periódico mal cortada y arrugada donde aparecían los pasatiempos y se disponía a concentrase en ellos. De esta forma tendría todos los pasatiempos reunidos en un único libro y renuciaría a tanta hoja suelta de periódico que encontraba en cualquier bolsillo o rincón de su habitación. "Muy práctico este Francisco" pensó.

El regalo que le había hecho más ilusión era un calendario para el año próximo donde en cada mes aparecían fotos de sus nietos. "Mucho mejor que en el que ofrecen en el banco" pensó mientras lo guardaba en el cajón desastre, justo debajo de todos los objetos inútiles que iba coleccionando. "Espero poder vivir para verlo colgado en la pared" e inmediatamente cerró con violencia el cajón a modo de poner fin con los pensamientos pesimistas.

Ya no quedaba nadie en su fiesta de cumpleaños. Al día siguiente todos tenían obligaciones: oficinas, despachos, colegios, institutos, universidades... Ella no las tenía, la soledad no tiene obligaciones. Cogió su taza preferida, una que le regalaron en otro cumpleaños, no recordaba cuántos años atrás. En aquella taza aparecía la imagen de una de sus escritoras preferidas: Virgina Wolf. "Virgi, qué viejas somos ya, los años no pasan en balde" se dijo a si misma mientras se servía un poco de tónica. Después se acomodó en su mecedora junto a su eterna amiga entre las manos.

Desde aquella mecedora podía contemplar su biblioteca. Sus libros eran como su otra familia, pero ya no podía frecuentarles tan a menudo como le gustaría. Ahora, viviendo en una residencia, con todo el tiempo del mundo a su disposición, sus ojos no le respondían como antes. También ellos habían envejecido en exceso. Sus gafas le eran de gran ayuda, pero aún así se fatigaba enseguida, comenzaba a dolerle la cabeza y los ojos le lloraban de irritación. En fin, suponía demasiado esfuerzo. Lo que antes había sido su pasión, la lectura de libros elegidos al azar, ahora se había convertido en una tortura. Pero sus libros continuaban a su lado, nunca le habían abandonado. Desde su mecedora no alcanzaba a leer los títulos, pero los reconocía por el tamaño y el color de su lomo. Ellos constituían su biografía. Cada uno de ellos había estado ligado a un momento crucial en su vida. Una profesora le recomendó que siempre que la tristeza invadiera su corazón corriese a abrazarse a un libro como consuelo infalible y, hasta el momento, le había dado resultado.

Allí estaba "20 poemas de amor y una canción desesperada" un regalo de su marido poco antes de fallecer. Cada uno de esos poemas habían constituido su consuelo más eficaz después de su pérdida. "Turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio"; "para tu corazón basta mi pecho, para tu libertad bastan mis alas"; "juegas todos los días con la luz del universo"; y tantas y tantas frases que todavía hoy la tenían atrapada. Al lado de Pablo Neruda se encontraba Lewis Caroll con "Alicia en el País de las Maravillas" que había leído una y otra vez a sus hijos cada noche antes de irse a domir. Ernest Hemingway con su "Por quién doblan las campanas" estaba colocado en el estanque de abajo. No había pasado tanto tiempo desde todas las atrocidades que se narraban en aquel espléndido libro. Pero ella ya había cumplido ochenta y cinco años y tres años de guerra en una vida tan larga no significaban demasiado, o eso quería pensar, la eterna optimista de Josefa. En aquel momento le vino a la cabeza el único libro que le había regalado Francisco desde que se reencontraran en la residencia. En realidad, el único libro que ella recordaba que le había regalado a lo largo de toda su vida: "Juan Salvador Gaviota" de Richard Bach. No consiguió localizarlo en la estantería, era un libro de pocas páginas que podía camuflarse fácilmente entre el resto de sus libros. Tampoco se sentía con fuerzas para levantarse a buscarlo. Disfrutó mucho de su lectura y siempre le estará agradecida a Francisco por haberle obsequiado con ese maravilloso regalo. La conclusión que extrajo de ese libro es que todos sin excepción, desde el rector de la universidad hasta el mendigo de la esquina, tenemos capacidad para volar en esta vida. Josefa sentía que su último vuelo estaba próximo, el único vuelo que emprendería en solitario.

Se reclinó un poco más en su mecedora y dio el último sorbo a su tónica. Se quedó contemplando largamente la imagen de Virgina Wolf en la taza. "La vida es sueño, la muerte es la que nos despierta. Eso dijiste compañera, tu vida sí que fue tormentosa, yo no me puedo quejar" dijo en voz alta. Su condición de atea reconocida se tambaleaba cuando comenzaba a meditar. "¿Qué habrá después de la muerte?". Josefa sintió un repentino cansancio tras hacerse esta pregunta, cerró los ojos y su taza se deslizó de entre sus manos para estrellarse en el suelo y hacerse mil pedazos.

lunes 15 de junio de 2009

SOLEDAD MUÑOZ ESCRITORA


Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo:

tiempo de nacer, y tiempo de morir;
tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
tiempo de matar, y tiempo de curar;
tiempo de derribar, y tiempo de edificar;
tiempo de llorar, y tiempo de reír;
tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar;
tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras;
tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo;
tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido;
tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
tiempo de rasgar, y tiempo de coser;
tiempo de callar, y tiempo de hablar;
tiempo de amar, y tiempo de odiar;
tiempo de guerra, y tiempo de paz

tiempo de sentir que nunca seré de capaz de escribir algo que interese al mundo;
tiempo de publicar, de permitir que la magia envuelva mi vida

martes 2 de junio de 2009

DALAI LAMA DE LA SELVA


“Debemos escuchar el llanto de la tierra que está pidiendo ayuda. La tierra no tiene precio. No se puede comprar, ni vender, ni intercambiar. Es muy importante que la gente blanca, la gente negra y los pueblos indígenas luchemos juntos para salvar la vida de la selva y de la tierra. Si no luchamos juntos, ¿cuál será nuestro futuro? Vuestros niños necesitan la tierra y la naturaleza viva y en pie . Nosotros, los indígenas, queremos el respeto de nuestros derechos. Podéis aprender con nosotros y con nuestros chamanes. Esto es importante no solo para los yanomami, sino para el futuro del mundo entero”.

Durante los años 80, cerca de 40.000 buscadores de oro brasileños invadieron la tierra de los yanomami. Un 20% de los yanomami murió en sólo siete años.

Davi Kopenawa salvó a su pueblo del borde de la extinción liderando una campaña internacional junto a Survival International y la Comisión Pro Yanomami (CCPY) para lograr la demarcación de sus tierras. Esta lucha se materializó en 1992 con la creación del Parque Yanomami. Sin embargo, en los últimos años los buscadores de oro han regresado a la tierra yanomami, convirtiéndose en una nueva amenaza.

Davi Kopenawa, uno de los líderes indígenas más conocidos del mundo, la prensa alemana le ha calificado como el Dalai Lama de la selva.

Su voz aleja el silencio
su mirada
trae la luz


Niño Yanomani

jueves 28 de mayo de 2009

Amor.com

Un día Sultana_Del_Mercadillo le mandó un flechazo a Romeo_Bis sin ni siquiera sospechar que aquel pequeño gesto cambiaría radicalmente su vida. Aburrida en una solitaria tarde después del trabajo, se había inscrito en una famosa página de contactos. Leyó varios perfiles de treintañeros supuestamente solteros y sin compromiso. Un poco desencantada ante tanta tontería tipo "tengo unos músculos desarrollados" (a lo que a Sultana_Del_Mercadillo le gustaría añadir "y eyaculación precoz"), estaba a punto de cerrar la página, pero una foto de un chico con piercing en la ceja llamó poderosamente su atención. Moreno, ojos verdes, 1,80 cms de altura, de profesión funcionario y viviendo solo con un animal de compañía."Es un pardidazo" pensó Sultana_Del_Mercadillo y sin más preámbulo le envió un flechazo para que supiera que estaba intereda.

Sultana_Del_Mercadillo esperó un día, dos días e, incluso, una semana entera a que Romeo_Bis le devolviera el flechazo o, por lo menos, visitara su perfil. "Quizás esté de vacaciones y no consulte InternetHay que tener paciencia, lo bueno siempre se hace esperar y más en asuntos de amor" se consoló Sultana_Del_MercadilloMientras tanto, se conforma con visitar una y otra vez el perfil de Romeo_Bis y llegaba a la conclusión que era de lo mejorcito que se podía encontrar por allí. Se imaginaba que su apodo le iba al dedillo, su particular Romeo del que todavía desconocía su identidad.

El esperado día de Sultana_Del_Mercadillo llegó por fin a los ochos días de haberse armado de valor para enviar ese flechazo. Tenía la página abierta, pero ni siquiera estaba delante del ordenador. Estaba, como no podía ser de otra manera, planchando sus trapitos. Al cabo de media hora echó un vistazo a la pantalla y descubrió que él le había enviado un mensaje a través del Chat: "Hola guapa, acabo de ver tu flechazo. ¿Cómo es que una chica como tú sigue soltera". Sultana_Del_Mercadillo se reprochó a sí misma no haber estado pendiente del ordenador. Pensaba que su Romeo se habría cansado de esperar, pero no podía estar más equivocada. La respuesta de él fue: "Esperaré lo que haga falta esperar". Y Sultana_Del_Mercadillo entendió que esa sencilla frase era suficiente para que se enredara hasta las orejas en las fascinantes y tortuosas redes del amor.

La primera cita fue mágica. Romeo_Bis apareció con un enorme ramo de rosas rojas, lo que mitigó la desilusión de Sultana_Del_Mercadillo al comprobar que no era tan alto como decía ser en su anuncio, pero ella también había mentido con su peso, así que estaban igualados. Romeo_Bis en realidad se llamaba José, como tantos y tantos españolitos que habitan en nuestra amada piel de toro. Sultana_Del_Mercadillo, aunque era una auténtica sultana de los trapitos y complementos, se hacía llamar Vanessa. Su madre era una superviviente de la peor de las dictaduras donde todas las niñas debían recibir el sagrado sacramento del bautismo, y además, con el nombre de María. Ahora pretendía vengarse a través de la nueva generación y decidió poner a su hija un nombre de top-model.

La cena fue a la luz de las velas en uno de los restaurantes más selectos y, por supuesto, más caros de toda la ciudad. José, como buen caballero, no permitió que Vanessa ni tan siquiera sacara su cartera. Ella lo tuvo claro con ese detalle, aquella noche no dormiría sola. Vanessa, desde pequeña, es por naturaleza una soñadora incorregible. 

Llegaron al apartamento de José, un lindo ático en pleno centro de Madrid con unas vistas increíbles a la Plaza España. Todo estaba perfectamente ordenado y olía a incienso de limón. No había duda de que era un chico que le gustaba cuidar los detalles y eso fascinaba a su Sultana. Lo que no podía imaginar ella era la clase de animal de compañía que tenía su Romeo en casa: una espeluznante serpiente que comía un ratoncito una vez al mes. ¡Un ratoncito vivo! y aquella noche le tocaba comer. Sultana_Del_Mercadillo no pudo probar su plato más suculento esa noche, ni en las noches siguientes ante la gran conmoción que le produjo presenciar el festín de Rigoberta, que así se llamaba la serpiente.

¿Y es que quién ha dicho que conseguir el amor sea fácil? Nos enfrentamos con serpientes hambrientas, repelentes ratones y las nuevas tecnologías sólo para encontrar a nuestro Romeo o a nuestra Sultana.

miércoles 20 de mayo de 2009

Utopías

¿Con cuál de las utopías de estos tres genios te quedas?